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Peleas entre hermanos: cómo afrontarlas

“yo me quiero bañar primero”, “mamá, Juan me saco mi pelota”, “yo no voy a ordenar, fue él el que tiró todo al suelo”, “por que siempre vamos a donde quiere Luna”, “Tomás hace dos horas que está con la compu”, “No le voy a prestar la play”, “Ella empezó primero”…

Es bastante común escuchar a los padres quejarse o preocuparse porque sus hijos se pelean.

La rivalidad entre los hermanos existe y es normal ya que siempre la relación entre hermanos está marcada por la ambivalencia donde se combinan sentimientos de amor y de odio.

Hay momentos en que pueden jugar bien juntos, compartir los juguetes, divertirse y otros en que se pelean o se pegan. Los celos y la envidia también pueden estar presentes y es normal que aparezcan.

Tener un hermano implica tener que compartir juguetes, el cuarto, la ropa, el amor de los papás y no es nada fácil. Pero también implica tener alguien con quien jugar, estar acompañado a la noche cuando aprenden los miedos, ir juntos al colegio o a jugar al parque.

Es muy importante la actitud que adopten los padres con respecto a sus hijos. Fomentar la competencia, hacer diferencias, comparar a los hijos entre si o humillar a uno frente al otro no suele ayudar.

“Pareces un bebé”, “tu hermano es un santo”, “Salió torpe como el abuelo”, “tiene la mano de manteca, se le cae todo”. Esto genera rabia, frustración y angustia.

las peleas entre hermanos como afrontarlas

Recordarles a los chicos que son únicos y especiales y que quieren igual a cada uno como es, es algo muy saludable para su crecimiento.

Hay que ayudar a los chicos a que poco a poco vayan teniendo herramientas para resolver los conflictos, al inicio hay que esperar un poquito a que pase el berrinche, separarlos para que no se peguen ni lastimen y una vez más calmados conversar con ellos.

Primero van a necesitar la intervención del adulto, para poder ayudarlos a resolver la situación, poner en palabras lo que está pasando, ayudarlos a identificar lo que sienten y expresarlo sin agredir. Luego podrán encontrar distintas formas de resolver la situación, negociar, proponer diversas opciones alternativas.

Luego a medida que van creciendo ellos mismos tendrán internalizados estos recursos lo cual les permitirá ir resolviendo los conflictos en forma más autónoma. Pero también es bueno que sepan que pueden pedir ayuda a los adultos cuando no puedan resolver la situación por ellos mismos.

Un ejemplo: dos hermanos en el patio empiezan a pelearse, se gritan y se pegan  por el triciclo. Intervengo calmándolos y ayudarlos a expresar con palabras lo que les pasa.

Así descubrí que uno quería andar en el triciclo y el otro quería un cochecito que estaba guardado en la parte de atrás del mismo. Al hablar entre los tres pudimos resolver el problema.

Conclusión

Se que no siempre es fácil, al inicio frente a los conflictos la presencia de los adultos es muy importante, hay que armarse de paciencia sobre todo cuando los chicos son muy chiquititos.

Poco a poco irán internalizando las herramientas que les permitirán resolver los conflictos en forma independiente.

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